Arista Ferbos y Aristas de los Tres Consejeros

Pic Long, Arista de los Tres Consejeros

Dentro de la Reserva Natural del Néouvielle se encuentra este pequeño tesoro del Pirineo francés. Se trata de un pequeño macizo granítico, de extraordinaria belleza, alejado del eje axial de la cordillera pirenaica. Su altura sobrepasa la cota mágica de los tres mil metros, siendo el Pic Long con 3192 metros de altitud la cima más alta del macizo.

 

Sus cumbres, lagos y bosques bien merecen una visita y, si además buscas realizar una magnifica actividad de montaña, ésta no dejará indiferente a nadie. Creo que puedo decir sin miedo a equivocarme que es  una de esas actividades  de obligada realización.

Cuenta con los componentes adecuados para disfrutar de lo lindo de una actividad de montaña:

Una dificultad moderada, un recorrido aéreo, ambiente puramente alpino, buena calidad de la roca, sus impresionantes agujas pétreas, las espectaculares vistas que en todo momento nos rodean, su trazado lógico y poco perdedor, un terreno de aventura "cómodo" y encima te llevas un par de tres miles en la mochila...

 ¿¡Se puede pedir algo más!? 

Antes de comenzar a narrar este relato quiero dejar claro que lo que voy a contar y a describir a continuación es simplemente es mi opinión, completamente subjetiva a como yo he vivido esta actividad. Mi propósito y mi única pretensión es sólo dejar escrito la sensaciones que  he experimentado en el transcurso de la misma. Con esto, entre otras cosas, quiero decir, que lo que yo pueda ver de una forma, otra persona lo puede percibir de manera diferente. Lo que a mi me pueda parecer fácil o complejo. A otra persona le puede parecer todo lo contrario... La montaña no es una ciencia exacta. 

 

Como siempre me gusta dejar claro qué: estas lineas NO tratan de servir ni de Guía ni de Referente a nadie, cada cual que escoja o deseche la información que quiera y cada uno que haga la interpretación que crea oportuna y conveniente. Debemos ser  consecuentes con nuestros actos. Todos debiéramos tener muy claro que los deportes de montaña requieren formación, experiencia, conocimientos, sensatez... a veces con leer artículos en blogs o revistas nos pensamos que con esos basta para llevar a cabo tal actividad... desde luego qué con lo que escribo yo aquí, NO.  

Arista de los Tres Consejeros

La primera arista que recorrimos fue la Ferbos,  que asciende vertiginosamente al pico de los Tres Consejeros (3039 msm). Su desarrollo Este - Oeste, tiene una longitud de unos 500 metros (Aprox) y unos 400 metros de desnivel. Su dificultad rondará el AD+, pues tuvimos que superar algún paso de IVº+. No siendo esta la tónica general del grado,  más bien el IIIº, IIIº+ y algún otro paso de IVº. Su dificultad es mantenida durante todo su recorrido, son pocas las secciones donde puedes relajarte. Hay que progresar siempre atentos a cada paso y evaluar bien el itinerario a seguir. La roca en general es de muy buena calidad, aun así conviene asegurarte que los bloques y presas no se mueven.

No debemos de olvidar las normas básicas de seguridad  que rigen en este tipo de terreno. 

A modo de curiosidad: Hay quien prefiere escalar primero la arista Ferbos para evitar ascender por la vira Batan a la Brecha de Néouvielle. El acceso a la vira Batan, en función a la época del año, está custodiado por un nevero que a veces forma una rimaya dificultando el acceso a la vira. Una vez ella hay que andarse con ojo  pues hay un pasito  de IIº algo expuesto. 

A continuación, después de descender  hasta la brecha del Néouvielle (2900 msm aprox) realizamos la afamada  arista de los Tres Consejeros. Su trazado  Sur -Norte, asciende también de forma vertiginosa a la cima del Pico Néouvielle (3091 msm). Esta cresta suele estar mucho más transitada y concurrida que la Ferbos. Su recorrido y desnivel son más cortos, unos 200 metros (Aprox) respectivamente. Su dificultad es muy parecida, AD+, pues habrá que superar un par de pasos IVº+. Abundan también las trepadas de IIIº, IIIº+ y IVº.

Al igual que ocurre en la arista Ferbos, el grado y las dificultades son mantenidas. Hay alguna sección, tramo medio y final que igual sí permite relajarte algo pero no en exceso. La arista de los Tres Consejero es más vertical y aérea que la arista vecina. En lineas generales, la similitud al terreno hará que tomemos las misma precauciones en la forma de movernos, no bajando nunca la guardia.

Los horarios dependerán como siempre del ritmo de marcha, del número de componentes de la cordada, de la condición física y técnica de cada montañero y de la compenetración entre ellos, de la lectura correcta del itinerario, si no embarcarnos o no en pasos raros.... en fin, de todas esas variables que como siempre hay que tener en cuenta. También dependerá de la  estrategia y forma que elijamos para progresar por la arista. Nosotros teníamos claro que íbamos a progresar en ensamble medio. Es más, si pensábamos  realizar las dos crestas en el día, creo que es la mejor forma de llevar a cabo esta empresa.

La progresión a largos también sería una forma valida de avanzar pero sería mucho más lenta y podría ser todo un periplo realizar la travesía de las dos aristas. Si se opta por realizar la actividad a largos no conviene realizar tiradas superiores a 30 o 35 metros, ya que no tendríamos contacto visual y auditivo con el compañero y la cuerda seguramente se nos atascaría en cualquier fisura, saliente rocoso o vete tú a saber dónde.

Otra opción, ya que hay gente que así lo hace es progresar sin encordar... bueno, yo quiero seguir escalando más montañas... y la opción de no usar cuerda en esta actividad no la comparto, pues no permite ningún error. 

Nosotros no somos ni muchos menos unos PRO, seguramente haya gente que vaya como un tiro por este tipo de terreno y fulmine los tiempos. Jorge y yo tardamos poco menos de 3 horas en realizar la primera cresta y casi 2 horas la segunda. Son tiempos bastante aceptables y con margen suficiente de solucionar algún imprevisto.

Dentro de lo parámetros de seguridad, yo diría que son tiempos  adecuados que entran dentro de lo normal para este tipo de actividad.

No olvidemos que hay añadir el tiempo de aproximación a la arista más el tiempo para descender y regresar al punto de partida. De este tema hablaré luego.

Por fin llegó el día de volver a escaparme al monte, momento que esperaba con muchas ganas y alegría. Por delante 4 días de motivación y con un sin fin de planes que al final se vieron truncados por la lluvia y las tormentas. Qué se le va hacer.

De nuevo mi gran compañero de cordada y yo, dispuestos a compartir unos  días de aventura en el monte.

Es fundamental hacerse acompañar de buenos amigos a lo largo de nuestra vida, pero si además tenemos que confiarle nuestra seguridad cuando estamos con ellos en la montaña, merece una reflexión más profunda a la hora de elegir a ese amigo. ¿Verdad Jorge?


Después de algún imprevisto y contratiempo de última hora conseguimos salir de Madrid, Jorge y yo a las 16:00 horas, nos esperaban  7 horazas  por delante de carretera hasta llegar a nuestro destino. Entre charla y charla, rozando ya casi las 10 de la noche, cruzábamos el Tunel de Bielsa.

Descendimos el puerto por la serpenteare carretera (D173 y D118) para llegar, poco después, a localidad francesa de Fabian. Una vez en el pueblo vamos fijándonos en los desvíos que nos salen a nuestra izquierda hasta llegar a un cruce en el cual  vemos el cartel que nos da la bienvenida al la reserva Natural de Néouvielle. Tomamos la carretera (D929) que da acceso a la reserva.

Ascendimos por la carretera, dubitativos, sin saber bien si íbamos en la dirección correcta para llegar al parking de Lac de Cap de Long. Todo indicaba que sí, ¿dónde iba a ir si no? Muchas alternativas no teníamos, seguíamos avanzando hasta llegar a un cruce donde la carretera (D929) se bifurca hacia el Lac D´Aubert (D177). En este punto, próximo al Lac d´Orédon, parece ser que hay una barrera que  permanece cerrada en verano de 9:30 a 18:00. Con lo cual quiere decir que si quieres ascender, dentro de ese horario al Lac D´Aubert, tendrías que dejar el coche allí y pagar para que te suban. Esto a nosotros nos daba igual, puesto que ya era muy tarde e íbamos al Lac de Cap de Long.

Eran casi las 11 de la noche cuando pasamos por este punto. Me pareció ver una cartel que anunciaba la dirección al Lac de Cap de Long, pues para allá que fuimos hasta que la carretera nos dijo... hasta aquí habéis llegado. 

Un masa oscura infinita se intuye delante nuestra. Esto va  a ser... en efecto, por fin hemos llegado. Estamos en el Parking del Lac de Cap de Long (2161 msm). 

Nos levantamos  las 5:00 de la mañana, desayunamos y preparamos las mochilas. Mientras tanto, la noche se retiraba y dejaba paso a las primeras luces del día.

El espectáculo que pudimos contemplar cuando salimos de la furgo fue maravilloso... siento la cursileria... es por no decir que fue la hostia!!!

Tal y como esperábamos, pues a llegar de noche cerrada no veíamos nada, las vistas que teníamos en frente ya merecían las 7 horas de trayecto hasta aquí.

Ya con buena divisibilidad nos ponemos en marcha... el frontal a la mochila. Son las 6:20 de la mañana, atravesamos la presa... justo al fina del muro de contención, vemos un cartel que nos indica la dirección a tomar, Pas du Gat. Según tengo entendido este tramo de sendero es un GR, no vi ni una sola marca roja y blanca. Parece ser que están borradas, no importa pues el camino no es muy difícil de seguir. Traza bien marcada y evidente. 

Vamos cogiendo altura, en todo momento nuestro objetivo enfrente nuestra... para allá que vamos. Dejamos el "teórico GR" y seguimos avanzado por un sendero que transcurre paralelo a las creta de Laquettes, aunque este sendero sea menos transitado no resulta nada complicado seguirlo. En realidad si no hubiera sendero podríamos orientarnos bien, ya que tenemos muy claro hacia donde nos dirigimos, tomamos como referencia el Pico de los Tres Consejero.  No hay perdida.

En 1 hora y 40´ llegamos a la base de la chimenea - canal por donde íbamos a comenzar ascender en busca del filo de la arista. Es bastante sencillo llegar hasta esta chimenea, pues es bastante visible desde la lejanía y no encontramos grandes obstáculos para llegar hasta ella.

Aprovechamos para hacernos una fotillo, hidratarnos, ponernos crema protectora solar y colocarnos el material.

Mientras hacíamos todo esto, hablábamos sobre el modo de  progresar por la arista

Como decía al principio, tenía prácticamente claro, que el mejor modo de progresar en esta arista iba a ser en ensamble. Un ensamble medio con puntos de seguro intermedios. Mínimo siempre dos seguros y además, si lo permitía la morfología de la arista, pasaríamos la cuerda entre bloques y salientes rocosos.

La cuerda siempre debería ir tensa o semitensa, esa tensión dependería de la dificultad del paso o de la sección por la que transitáramos.

Utilizamos una cuerda de 40 metros de 9.1 mm de triple homologación pues nos ofrece, entre otras ventajas, baja fuerza de choque, algo a tener muy en cuenta si vamos a utilizar seguro flotantes. El diámetro también es correcto, pues  va haber mucha fricción y rozamiento con la roca. Una cuerda mucho más fina podría ofrecer menos garantías de seguridad en algún péndulo indeseado. A demás, cuanto más bajo sea el diámetro de la cuerda la durabilidad de ésta será menor. Perdón por la charleta, que me enrollo... Ah? bueno, perdón, perdón... antes de continuar con el relato... un pequeño inciso más... ¡Ojo! con la longitud de la cuerda... En este caso esa longitud nos fue muy bien. Creo que con una medida inferior, 20 o 30 metros, tampoco hubiéramos tenido ningún problema. No realizamos ningún rapel, tampoco hicimos largos ni tiradas superiores a los 40 metros. Pero si hubiéramos tenido que abandonar la cresta por alguna emergencia o hacer cualquier maniobra de fortuna igual esa medida no es la más adecuada. 

Prosigo... habíamos acordado que entre los dos componentes de la cordada tendríamos desplegado unos 15 metros de cuerda activa. El resto de cuerda lo dividiríamos entre los dos y no la colocaríamos en bandolera al pecho. Cada uno dispondría de unos 12 metros (aprox) para poder utilizar si fuera necesario. El metro de cuerda que falta, es decir 0.5 metro (aprox), es con lo que cada uno  confeccionará su correspondiente nudo para unirse a la cuerda. Sin más... es por si alguien piensa que no se sumar.

Pues nada, al lío... a la faena. No metenos en la canal - chimenea con un gran bloque empotrado en ella, supero el bloque por su izquierda y continuo ascendiendo hasta que la cuerda está tensa. Jorge me dice, voy... le digo, adelante. Tras resalte y  resalte avanzo, buscando siempre los pasos más evidentes y sin complicarme la vida voy ascendiendo.

La cosa va cogiendo ambiente, dejando entrever el carácter alpino de la arista.

Seguimos ascendiendo, hasta llegar al filo, con la cuerda en todo momento como nexo de unión entre nosotros.

 

Una vez a lomos del caballo granítico, continuo  cabalgando  buscando una vez más, a mi entender, los pasos más obvios. Se suceden pasos verticales con travesías horizontales, secciones aéreas de paso a horcajadas... ahora por la derecha, ahora por la izquierda... más trepadas... aquí destrepo... En definitiva se trata de un terreno de juego vertical, propio de un arista de montaña donde hay que ir siempre que se pueda en la búsqueda de los pasos más evidentes. Nosotros intentamos ir, siempre que podíamos, por el filo de la cresta, así no hay ninguna perdida y además permite una mejor visión para anticiparte al siguiente pasaje. 

La progresión se nos antojaba emocionante a la vez que divertida y segura. Iba emplazando los seguros donde me apetencia pues la roca en general es muy buena y abundan la fisuras de todos los tamaños y gustos. Aún así hay que palpar y elegir bien los bloques que a los que te agarras. Literalmente iba "tirando" los friends en cada fisura, estos ofrecían una gran confianza una vez colocados. Llevábamos 10 friends, un juego completo de Toten y tres Camalot C4, morado, rojo y verde. Y sí... son muchos la verdad. Llevar tanto cacharro al arnés podría engancharse, sobre todo en algún paso de esos que tuvimos que pasar a horcajadas.

Pero  estaba justificado llevar tantas piezas, pues nuestra idea no era emplazar un seguro cada 2 metros. Más bien se trataba de llevar tantos friends para avanzar sin detenernos mucho para reunirnos y repartir el material recuperado. Realmente con  la mitad más o menos creo que sería suficiente para realizar esta actividad.

También llevamos aros cosidos de cinta de dyneema y  aros cosidos de aramida para lacear los salientes y cuernos rocosos que encontraremos a lo largo de todo el recorrido. Este tipo de seguro ofrecían también bastante solided d y confianza.

 

 

Íbamos progresando a buen ritmo. En los pasos más verticales, Jorge me lo hacia saber. Estoy aquí... me estoy dando el paso. Yo en ese momento intentaba colocarme en una posición cómoda y segura haciendo de reunión flotante.  Una caída de él podría provocar también que cayera yo, arrastrándome con él. Por eso hay que estar atento en cada paso y posicionarte lo más estable posible para corregir un hipotético desequilibrio del segundo.

No hubiera estado de más colocar en los pasos más difíciles un micro-bloqueador tipo Tibloc, de hecho llevaba 3 micro-bloqueadores de este tipo en el arnés. (Este sistema de progresión lo explico aquí). En este caso sabía que no era necesario utilizarlos, pues la dificultad  la cual nos enfrentábamos no es muy alta y hay bastante presas y apoyos como para tener una caída. Tengo también la certeza que él siendo mejor escalador que yo difícilmente podría caerse. Uno de los motivos por el cual el iba atrás es este, porque el mejor escalador cuando se progresa en ensamble se sitúa atrás. Aunque con matices, pues no siempre es así. Pero en esta ocasión sí.

Jorge y yo formamos un buen tanden, el escala mejor que yo y a mi se me da mejor leer el terreno y tomar las decisiones. Cada uno lo nuestro.

 A igual que me avisaba cuando estaba dándose el paso también me hacia saber cuando estaba llegando al último seguro flotante. Antes de quitarlo yo procuraba haber colocado otro seguro  o haber pasado la cuerda entre algún bloque. Es fundamental que como mínimo siempre haya dos seguros entre nosotros.

Seguíamos adelante, surcando la gran ola de roca. Yo me lo iba pasando super bien (otra vez la cursileria), es por decir que me lo estaba pasado de cojón) iba disfrutando como un niño de cada movimiento, de las vistas y del ambiente alpino.

Cuando nos quisimos dar cuenta habíamos llegado  al paso clave de la vía, un pequeño diedro de IV+. Desde lejos aparenta fiereza pero una vez que estás en su base, se torna más amable.

Iba siendo hora de que Jorge también disfrutara de lo que más le gusta, la escalada. Antes de nada, pido perdón, ahora en serio. He dicho en todo momento que la progresión por la arista la hicimos en ensamble, así es. Pero para hacer honor a la verdad, en este pequeño tramo y otros dos tramos también muy cortos en la arista de los Tres Consejero realizamos unos mini largos. 

Venga Jorge, te toca... se le ilumina la cara... ahí va...resuelve el paso sin mayor problema... me asegura en un bloque pasando la cuerda por él... me dice, cuando quieras... y me dispongo a escalar el diedro. Disfrutón y nada complicado de superar.

Seguimos el avance, otra vez en ensamble. Misma tónica de progresión, por aquí... por allá, emplazo un seguro... paso la cuerda por este saliente... ten cuidado... !hostias que guapo este paso!... se intercalan tramos muy aéreos con otros más tumbados... En fin, vamos restando metros a la cresta  y ganando metros a la montaña hasta qué unos bloques cimeros nos advierten de la proximidad de la cumbre.

 

La cima de Pico de los Tres Consejeros (3039 m), arista Ferbos terminada. A lo lejos, el Pic Long, el macizo del Monte Perdido casi al completo, Balaitús, Vignemale... No tengo palabras, las imágenes que puedo ver desde tan privilegiada atalaya hacen que afloren en mi un sin fin de emociones... sin previo aviso se me escapen unas lágrimas. Supongo que esto es por lo que estábamos allí... por esa sensación inexplicable que sientes cuando llegas a lo alto de una montaña. 

Abrazo de rigor entre los dos compañero y felicitaciones. Comemos algo y volvemos a hidratarnos... comentamos la jugada... nos hacemos algunas fotografías... incluso hacemos algo que huelga decir... no penséis mal... repasamos y volvemos  a colocar el material... nos encordamos de nuevo y para abajo. 

Habíamos echado un buen rato en la cumbre yo diría que una media hora o así. Eran las 11: 30 de la mañana cuando emprendimos el descenso hacia la brecha Néouvielle (2900 m). No tiene mayor misterio acceder a ella, nada más hay que seguir un hombro  rocoso que desciende hacia el norte, sin nada de complicaciones, el cual en menos de 15 minutos nos depositará en la cómoda brecha.

Otra vez empieza rock can Roll. Tomé de nuevo la iniciativa de ir encabezando la cordada. Sobran las palabras entre Jorge y yo, no hay nada que comentar pues exactamente íbamos  a avanzar y progresar de la misma forma, tal y como lo habíamos hecho hasta ahora. Ensamble medio con puntos de seguro intermedios, etc..

La cuerda ya está tensa, Miguel... pues adelante Jorge, cuando quieras... voy pues... cuando llegues al primero seguro me avisas.. ok

Los primero metros de la arista de los Tres consejero son muy verticales y aéreos, se podría decir que estás suerfeando la gran ola desde el primer instante  que subes en el primer resalte.

Primero avanzas recto siguiendo el trazado lógico, después hacía la izquierda para volver a flanquear hacia la derecha, en definitiva...más de lo mismo.  La progresión volvía a ser divertida y entretenida, navegando por un caos de bloques y pequeñas agujas, buscando siempre los más evidente.

Lo roca es bastante noble, aún  así  hay que tener cuidado de donde colocas los pies y que rocas agarras y traccionas.

De vez en cuando, algunos friends que se había quedado a vivir allí para siempre, nos indicaba el posible camino... pues vamos bien, decía yo a Jorge.

 

Más o menos llevábamos la mitad de la arista recorrida, entre pasos de IIIº y IVº y tramos verticales, cuando nos quisimos dar cuenta  habíamos llegado  a unos de los pasos más difíciles de la arista.

Se trata de un diedro de unos 5 metros longitud, muy vertical de una dificultad de IVº+. En el cual una fisura perfecta de dedos transcurre por su centro... a proteger a gusto... con un clavo en la entrada y unos cuantos friends abandonados en la fisura, yo conté por lo menos 4 piezas. Alguno está más o menos aceptable para utilizar.

El único inconveniente que tiene el diedro es que apenas hay apoyos para los pies. Ahí está la gracia. Esto hace que te tengas  que moverte con cierta técnica para no caerte. Aunque si no te quieres caer o no quieres complicarte la vida, el diedro se puede escalar en artificial perfectamente.

Debajo del diedro nos reunimos, montamos una reunión con la idea de hacer un mini largo. Esta vez Jorge sin que yo le dijera nada... dice voy yo... pues claro tío, date el gusto. Y la verdad que es un gustazo escalarlo, sin duda el paso más técnico del todo el día.

Después de deleitarnos con la escalada del diedro continuamos la ascensión. Otra vez yo de primero, como capitán, navegando por un mar de rocas... buscando tierra firme y segura. Toma, toma ya... ahora si que me he superado con la  cursileria... a no, no... que vienen más... escalar, no escalo una mierda, pero cursi soy un rato.

Llegamos a una sección horizontal aunque muy muy aérea. Ahora si que cabalgamos literalmente el filo de la arista. Fue un autentico placer transitar este tramo de cresta. En mi opinión esta es  la sección más bella de toda la jornada. Simplemente espectacular. Juzgar vosotros mismo: 

Tramos muy aéreos e infinitos daban paso a otros tramos menos sobrecogedores. No había miedo en ningún momento, todo lo contrario, seguíamos avanzando y disfrutando de cada movimiento. La progresión se me antojaba segura... de nuevo los seguros se emplazaban a placer... allí tengo un friend... ahí tengo otro... la cuerda la paso por este  saliente... de aquí no me caigo ni de coña... La cordada fluía  a la perfección, no movíamos bien y la compenetración tal y como había sido hasta hora era muy buena.

 

Una nubes de evolución iban asomando su algodonada presencia, haciéndome temer lo peor. El parte meteorológico para el día siguiente no era muy halagüeño, pues pronosticaban  lluvias y tormentas. Mi temor es que ese frente  pudiera adelantarse.

Creo que no fue imaginaciones mías,  pero me pareció percibir que me cayeron una gotas. No quiero imaginarme como puedes ser una tormenta en lo alto de una arista.

Debido a esto, tuve la impresión que inconsciente aceleré el ritmo. El terreno lo permitía pues no había grandes dificultades que superar en este tramo.

 

De repente delante nuestra un contrafuerte rocoso que nos impide la progresión por el filo  y nos corta el paso.  Esto  seraaaá?... la famosa Proa de Barco... así es, claramente inconfundible. Superar este punto será el último escollo antes de llegar a la Cumbre de Néouvielle.

De nuevo las sensaciones cuando estábamos superando este paso fueron muy buenas. Te dices para ti mismo, joder soy la hostia... no veas como escalo... Claro Miguel, me decía yo.... es un bordillo de 15 metros (aprox) de IV ó IVº+ de dificultad... hay agarres por doquier... si no escalas esto, mal vas.

 

En serio, es una delicia escalar este pequeño muro, se puede salvar por su derecha mediante un pequeño entramado de repisas que no superaran el IIIº.  Pero creo que merece muchísimo la pena escalarlo, toda una gozada. Nos recordó a la cara sur de Pared de Santillana en mi querida Pedriza. 

Pues nada, como decía esta fue la última dificultad. A partir de ahora la arista se torna más distendida y suave. Siguiendo una linea de bloques cimero se llegan sin el mayor inconveniente a la cima del segundo tres mil del día... con todos ustedes... taachaaan... el Pic Néouvielle.

Serían la 13: 30 horas cuando hollamos la cima de esta bonita y casi solitaria montaña. Nos fundimos de nuevo en un abrazo y nos felicitamos mutuamente. Y como no, nos hacemos la merecidísima fotografía de cumbre. ¡ Ahí es na!

No nos iban a dar el premio como a la mejor actividad alpina del año, eso seguro. Pero el premio que nos dieron fue aún mejor: Haber podido pasar el día en el monte, completamente solos en todo momento y disfrutar, en todos los sentidos, de esta pedazo de actividad. Este fue nuestros premio. ¡¡Gracias jurado!!

Después de comer y beber algo, de recoger y recontar el material y de charlar un rato con unos montañeros que se hallaban con nosotros en la cumbre, emprendimos el descenso sobre la 14:00. No bajamos por la ruta normal del Néouvielle, ésta debe de ser sin duda, la opción más cómoda y sencilla pero también la más larga. La opción que nosotros escogimos es más corta pero algo más enrevesada. El terreno por el que nos movimos nos es nada cómodo y no puedes relajarte un instante. Hay algún destrepe rarito antes de llegar a la antigua morrena glaciar. Una vez en ella, tendremos que atravesar un océano, interminable e infame, de bloques de roca. Al principio es divertido saltar entre ellos. Pero cuando el cansancio hace mella, los bloques como neveras que se mueve,  bloques que entre ellos crean  oquedades tipo sima, que mejor no caerse en esos agujeros.... Lo único que deseas es salir de esa ratonera lo antes posible, cada momento que pases ahí tienes más posibilidades de tener un accidente. Y esto ya no es tan divertido.

Íbamos avanzando por donde podíamos, como referencia tomamos la cresta de Barris y hacía ella nos dirigimos. La paredes de la cretas no hacían de muralla impidiéndonos salir del aquel laberinto.  Cuando llegamos a sus pies, ya en la cota 2600, encontramos una canal de IIIº/III+ por la cual pudimos cambiar de vertiente. Una vez en esta vertiente el terreno es menos hostil. Por fin... Agradecí ver el  verde de los pastos alpinos. Desde este punto se puede divisar Pas du Gat. Creo que lo mejor sería trazar una linea recta imaginaria, o sea trazar un rumbo, y seguirla hasta llegar él. (No tengo plano de la zona, sino trazaría  un rumbo sobre el papel y os lo diría, lo siento) No hay camino visible pero el itinerario parece ser lógico y sencillo y sin grandes obstáculos que nos impidan la marcha. 

Nosotros como somos más guais, pues no lo hicimos. Y así nos fue, que nos enriscamos y dimos un poquito más de rodeo para llegar al Pas du Gat. Cometí un error de base, no llevar un plano topográfico. Exceso de confianza se llama, llevaba el track en el GPS pero el mapa no. Menos mal que teníamos luz más que suficiente y al final las nubes se disiparon.

Aprendí de nuevo que el exceso de confianza puede jugarnos una mala pasada. Creía que había planificado bien la actividad, pues dejé en parte algo sin preparar bien del todo. La vuelta, el regreso... uno piensa que con llegar a la cima ya esta todo hecho, y no es así. La cima está culminada cuando estás de vuelta al punto de partida.

Bueno...tampoco hay que dramatizar, fue un pequeño y leve contratiempo. Subsanamos el error fácilmente, tampoco aquello significaba la muerte.

Ya el el Pas du Gat tomamos la senda bien marcada y visible," teórico GR" que nos conducían a las cervezas que teníamos en la nevera de la  Furgoneta. Sin alcohol y con limón... jejeje, es que somos una nenazas... Ahora sí hemos hecho cumbre!!

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Comentarios: 2
  • #1

    Jorge González Ciprián (sábado, 03 agosto 2019 13:27)

    Muy acertada la descripción compañero de cordada.merece mucho la pena realizar esta actividad.
    También añadir que tu organización de la excursión fue chapeau. De 10. Simplemente es imposible perderse contigo.
    Un abrazo!!!

  • #2

    Oscar (domingo, 11 agosto 2019 10:30)

    Quizá no opte al premio de la mejor actividad alpina del año, pero con este reportaje dan ganas de realizar la actividad. Muchas gracias por compartir la actividad y vuestras reflexiones. ¡¡¡¡¡Enhorabuena!!!!!!!! ¡¡A seguir disfrutando del monte!!